Es posible que hayas leído ya artículos sobre Project Ara allá por octubre del pasado año cuando se empezó a desvelar, o incluso que hayas encontrado algún reportaje que trata el tema con algo más de profundidad, como este muy recomendable de Time.
La idea que subyace detrás de Project Ara y que empieza a materializarse de una manera cada vez más clara es el desarrollo de terminales modulares siguiendo una filosofía de hardware abierto que incluiría la comercialización de una base en la que podrían integrarse módulos desarrollados por diversos fabricantes que decidiesen seguir las especificaciones.
En los primeros anuncios, se habla de un terminal reducido a la mínima expresión operativa – sin siquiera conexión celular – por cincuenta dólares, al que poder ir añadiéndole los módulos necesarios para obtener la funcionalidad deseada por el usuario. Además, habría dos bases más de tamaño progresivamente más grande: una más parecida a los terminales actuales, y otra mucho más homologable a los actuales phablets. El tamaño está definido por un endoesqueleto, o endo, una estructura de aluminio con una serie de circuitos destinados a interconectar los distintos módulos entre sí, y que sería el único componente del teléfono con marca Google. A partir de ahí, todo lo demás, desde el procesador a la memoria, pasando por la pantalla o las interfaces de entrada, viene en forma de módulos con conectores retráctiles, y podrían disponerse hasta un total de diez de ellos en la estructura de aluminio.
En realidad, una idea que sobrepasa con mucho la aparente frivolidad de pensar en un “terminal en piezas”, y que alcanza aspectos de auténtico desarrollo de ecosistema, de reorganización de las industrias implicadas en todo lo relacionado con los smartphones. Si el proyecto te ha parecido interesante y crees que tienes algo que aportar al mismo, puedes apuntarte para ser un Ara Scout.